Psss… Tienes un email…

Y el email te llega sin parar… 

Dicen que el e-mail marketing está de capa caída, pero siendo sinceros, ¿cuántas veces al día consultas tu correo electrónico, ya seas o no un profesional del marketing? 

Lo cierto, es que el email no solo sigue usándose, sino que, creo sinceramente que bien usado, es una de las herramientas más poderosas que existen. Ahí lo dejo. 

Me he encontrado clientes y no clientes que a la hora de plantearles la opción de utilizar el envío masivo de correos se han mostrado muy reticentes, diciéndome que eso es una pérdida de tiempo y que al final su cliente no los lee, o los pone en la papelera o en spam. A ver, como decía mi madre, sabia mujer, de todo hay en la viña del Señor. 

Hay campañas de emailing que funcionan y campañas que no, depende mucho de cómo las diseñes y la herramienta que utilices para realizarla. Existen un montón de plataformas que te permiten enviar correos a tu base de datos, pero de las que he utilizado hasta ahora, la que más me gusta es MailRelay,  pues es muy intuitiva y sencilla de utilizar. Además, su plan gratuito está muy bien. 

Pero no es de eso de lo que te quiero hablar. 

Para que una buena campaña de email marketing sea molona, es necesario tener en cuenta una serie de aspectos: por ejemplo, cuando envías un email estás entrando en casa de otra persona, interrumpes lo que está haciendo, y simplemente por eso lo que le quieres decir no debe ser trivial. Y por favor, ten la certeza de que te diriges a esa persona en condiciones. Piensa que entrar en la bandeja de alguien es como que te inviten a comer, y si te piden que hagas algo, lo haces con educación. Esto es lo mismo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que no podemos entrar en casa de nadie sin permiso, igual que no debes mandar un email a nadie sin su autorización, por lo que debes tener por seguro que todas las personas que estén en tu lista de email quieren estar en ella. Una vez tengas esa certeza, hazte algunas preguntas antes de mandar un email. Estas son, ni más ni menos las mismas que te puede hacer el usuario: ¿qué voy a conseguir a cambio de darte mi email?, ¿me vas a spammear?, ¿con qué frecuencia me vas a molestar?, ¿me enviarás descuentos o una beta? ¿molarán tus correos? 

Déjame decirte que si tú mismo te respondes a estas preguntas te ahorrarás muchas bajas de la lista de correo, y si además de buena info metes un copy de calidad, ya lo petas seguro. Dales algo por lo que seguirte, no un simple “regístrate en nuestra newsletter”. Enróllate un poco más. 

Cuando haces una campaña de email quieres que tu correo llegue, no que se pierda en spam, por lo que debes usar la herramienta adecuada, como por ejemplo (ya la he mencionado antes) MailRelay. Esta es la mejor forma de asegurarte que no entras en la Lista Negra del Spam. 

Tras tener la herramienta lista y configurada y la lista perfectamente creada, llega el momento de crear el email que vas a enviar. Tiene que ser efectiva, tener un aspecto atractivo que le dé forma al mensaje relevante que quieres hacer llegar a tus usuarios, y, por supuesto, el usuario tiene que tener muy claro qué quieres que haga con ese email. Incluye en tu email una llamada de atención clara. 

Y una vez enviado, llega el momento de saber a cuántos usuarios ha llegado: busca una herramienta que te permita conocer cuántos emails han sido abiertos, cuántos eliminados directamente o cuántos usuarios han hecho click en el enlace que has incluido. 

Una pequeña reflexión: el email sigue siendo una de las herramientas más poderosas que existe, pero claro, igual que una guitarra no suena bien si no la sabes tocar, una campaña de email marketing tampoco funciona si no la haces bien.

 

 

 

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